8 de Mayo

Invención de la Coca-Cola

Vírgenes de Atlanta, regaladme la espumosa ambrosía de antracita, vosotras, que bien pudierais administrar la copa a Júpiter mejor que el garzón de Ida, ofrecedme una crátera sin fondo para esta felicidad bituminosa, hecha de burbujas y de logotipos. Yo sé bien que en cada chispazo de vuestro néctar habita un agente camuflado de la CIA y que detrás del anhídrido carbónico, se ocultan mil secretas adicciones y el poder, dicen -¡insensatos!- de corroer las tuberías y devorar las entrañas de los niños o deponer incómodos gobiernos. Pero yo adoraré siempre las frescas mansedumbres de vuestras fuentes enlatadas, los elixires embotellados de eterna juventud que reponen mis exhaustas fuerzas, vuestros anuncios que dan la vida eterna a quien los mira. Desprecio la hidromiel de los vikingos y el zumo prensado de la uva que hace gritar a las bacantes y enloquece a los jinetes con corbata, prefiero la modesta dicha iridiscente del cuerno rojo donde arde vuestra alegría y desprecio hasta el agua de los ríos. Vírgenes de Atlanta, estoy rendido al torrente diario que deforma mi cuerpo de pobre capitalista envenenado, os he vendido el alma, a cambio, que no me falte nunca la fórmula secreta y, a ser posible, fría.


23 de Mayo

La “Caballería Roja” marcha hacia Polonia

La ubre tumefacta de la luna se derramaba sobre las jenízaras barbas de la noche. En los ensortijados bucles negros brillaban las estrellas inmisericordes. Mañana entraríamos en la arcaica ciudad, pero al sargento lo devoraba la impaciencia y no dejaba de atizar con la fusta al viejo, que yacía a sus pies como un cardo aplastado sobre un charco de sangre y aguardiente. “Guarda tu odio para el amanecer”, le decíamos. No quería oírnos y resoplaba como una locomotora asmática con las calderas al rojo vivo: “el camarada Lenin ha dicho que a los terratenientes hay que sacarles las ideas a golpes”. Y siguió apaleándolo al menos otra media hora más. Aunque me fascinaba el odio de aquel sayón me alejé para respirar la brisa metálica de la hora. A lo lejos restallaban fogonazos púrpuras sobre las cúpulas de las sinagogas. De pronto sentí una fuerte emoción en el pecho al pensar en la carga de nuestra gran caballería, me imaginaba el universo como una inmensa llanura que Dios había bruñido para el bello galope de nuestros tristes y famélicos caballos y lloré. Lloré como aquel sabbat en Odessa cuando la hija de nuestro rabino me miraba con sus grandes ojos de hebrea que cobijaban todas las desolaciones.


26 de Enero

Se estrena el Caballero de la Rosa de R. Strauss y Hoffmanstahl

En los jardines perfumados de Viena, Mozart y Wagner ejecutan un vals vertiginoso recogiendo las últimas flores de la música entre las botas de los oficiales, Así hablaba Zarathustra. Un rayo de luz imperial despunta en la alcoba de la Mariscala y la Rosa de Plata destella en los teatros, Salomé agita los siete velos orquestales. Wie du warst? Wie du bist? La luz de Alemania declina en las esvásticas, pero desde el foso en penumbra, como un diamante o luciérnaga, revolotea en espiral el leitmotiv entre las masas sinfónicas, la melodía feliz que Cole Porter celebra en su piano de Brodway -You´re the Top-. Y sin embargo la ópera no pudo evitar el suicidio de Europa: rumbo al Brasil Stefan Zweig escribe el último libreto acompañado por una solución de veronal definitivo.


4 de enero

Muerte de Galdós.

                                                                                                                                             A Andrés Trapiello

¿Garbancero? De los gastados tomos de Aguilar, cubierta roja y librería de lance, emana la voz limpia del pueblo: casa de vecindad y mercería, taller de corte y confección, verbena de la paloma. Íntima voz de España, bien está que fuera tu tierra, olorosa como una tienda de ultramarinos. Tinta china, Picasso: ¡qué alargada la sombra del Quijote realista! Mas Galdós es la llama que alumbra lo que somos con la linterna tétrica de Goya, la verdad de la patria desconchada: calles con nombres de batalla -Bailén, Gerona, Zaragoza-, y Fortunata desangrada en un piso de la Plaza Mayor –aire ecuestre de Austria- ofreciendo su fecundo vientre popular a la doble moral de La Misericordia abyecta, a la burguesía clerical de la olla podrida. ¿Don Benito el Garbancero? Balzac y Dickens y Tolstoi y Dostoievsky: tratantes de legumbres que no saciarán el ánima famélica de los humillados y ofendidos de este mundo, pero que han dicho para siempre la bienaventuranza de su dignidad.



12 de Octubre

Fiesta nacional de España.

Viento solano, bramido de mandrágora: el minotauro. (Y las naves azules, ¿para qué?). Cuerno de martillo, quiebra vidrieras, tumba retablos y machaca la plata del viril. (Y la lluvia en la jungla, ¿para qué?). Lanza de ceniza en astillero, adarga antigua, bacía de barbero: escombros de Caín. (Y la flor del tabaco, ¿para qué?). Corazón, vasija de ponzoña, acíbar o yel almibarada, garganta cercenada: ¿a quién heriste hoy, españolito? -¡Olé!- (La sangre de la sangre de tu sangre, ¿para qué?). Secarrales, parras, cigarras, insectos gloriosos, silencios ominosos, el silbo de los aires amorosos (para rezar en lengua de Castilla, ¿a quién?). Insidia, lidia, corona de la envidia: dónde vas, triste de ti. No hallarás más verdad que la que hay, ¿hay?, en la mueca noble del buen Cid. Ínclitas razas ubérrimas... ¿Y? ¿Para qué?

9 de Octubre

Se inaugura el reloj astronómico de Praga

El Moldava da cuerda al engranaje
de la piedra y la cúpula barrocas.
Mándrágora de bronce, Praga mágica,
como caja de música de Mozart.

Desde lo alto de torres y palacios
los ángeles se arrojan al vacío
hacia el sueño terrible del Poeta
y la mirada errante del Judío.

En el viejo reloj, bajo la nieve,
la Muerte da la hora en Babilonia
y palpitan las órbitas de Kepler.

Mandrágora de bronce, Praga mágica,
en el puente de Carlos contemplamos
el silencio de todas tus estatuas.

4 de Octubre


Lanzamiento del Sputnik.


Esta acendrada esfera en el espacio, esta plomada que cuelga del vacío, esta araña metálica que teje una red de ciencia en los horóscopos arderá en el firmamento como una luna fugaz, pero su estela, el chispazo del sílex en el Cosmos, será indeleble: promontorio de luz o estrella roja de destrucción. ¿De dónde venimos, a dónde vamos? Los telescopios están ciegos de mirar a Dios. El Universo envía olas de misterio al cosmódromo de Kazajstán y el Sputnik, protón del hombre nuevo -salto parabólico-, vuela y gira en la ruleta celeste de la guerra fría, en las órbitas vírgenes de las naves blancas, de los galeones que irán al infinito (y más allá) con las velas henchidas por el exhausto Sol.


3 de Octubre

Tránsito de San Francisco de Asís.



El bosque se ha cerrado, han crecido el olvido y la maleza, un círculo ruinoso determina el espacio sagrado de los Ángeles. Abierto al aire el vientre de la piedra, despojada la cripta de sus flores, el recuerdo no encuentra lo que busca, pues la vida no puede contenerse en el cuenco sin fondo de una tierra amada. El fuego siempre fue bien acogido -acecha crepitando entre los árboles- que envuelta en humo ascienda la memoria de todo lo que fuimos al cielo protector que cobijaba nuestra risa de niños, nuestros juegos, cuando Él pastoreaba nuestras almas.


2 de Octubre

San Saturio de Soria.

Oh Soria descarnada, roca pura, he venido del largo Mediodía a buscar mi linaje entre tus piedras por la laguna negra de la sangre y los cielos abatidos por el sol. Los caminos del alma son inciertos, inciertos los paisajes de la nieve, pero he cruzado la áspera meseta, noche oscura de trenes y ventiscas, hasta el altar seguro de mi estirpe. Aquí mi lengua pobre de pastores, mi lengua trashumante y balbuciente, endurecida y templada por la tierra dio el verso más alto de Castilla, la palabra en el tiempo como pan. Grises alcores, cárdenas roquedas... Aquí ha bajado Dios, rayo de luna, a los claustros salvajes junto al río, a los sillares iberos donde muge la cabeza pretérita del toro. ¡Oh Soria solitaria sobre el Duero, soy García otra vez entre tus muros!



1 de Octubre

Fundación de MENSA.

Naranja amarga pelada, luz de las cinco en otoño, rayo de cáscara sol, perfume seco que deja su traza de niñez cítrica en el corredor con eco. El cielo limpio y azul. Los padres vienen y van por el torneo infantil, papel de plata y medallas, con banda o flor natural, mortadela de la tarde y pan, dulce para la frustración. Y siempre un niño abstraído, palacio de inteligencia, se abisma sobre el tablero o hunde sus manos tiernas en el piano asordado. Lejos del balón furtivo y de las risas impúberes él es el raro, el proscrito, el ungido por el cálculo. Vedlo jugar con metrónomos y relojes de ajedrez: la tierna limitación del cómputo por su cráneo. Nadie vendrá a buscarlo cuando termine el certamen, a solas con su cerebro por lóbregos callejones, el niño prodigio va. Y el péndulo del fracaso, por el corredor con eco, lo abruma con su tic-tac.


30 de Septiembre

Carlos III instaura la Lotería Nacional.
El sombrero de ala ancha vierte sombra impenetrable sobre el rostro, don Latino y Max Estrella, embozados en luengas capas negras, han comprado las últimas suertes del Marqués de Esquilache y pasean un billete turbio de lotería por las calles alborotadas de Madrid. En el cuerno de la fortuna se estremecen las bolas del sorteo como partículas subatómicas cuya incertidumbre revelan los niños de San Ildefonso: 18-34-80-51-81. El azar no tiene memoria, pero el jugador empecinado sacrifica este axioma a su inclinación clarividente, repite febriles profecías que el ajedrecista desprecia y domestica al falso parásito de la probabilidad que consume su dinero prestado. Dios no juega a los dados en las porterías pobres de la Bohemia, los billetes premiados desbordan las alacenas del Palacio de Aranjuez. Han descorchado botellas de champán, pero no son para nosotros que hemos preferido seguir acechando las espirales de los quarks en la ruleta.


29 de Septiembre

San Gabriel, patrón de las Telecomunicaciones.

El Corán recibido por Mahoma tras la súbita visita del arcángel. El tan-tan de los tambores en las junglas del África. La hoguera en lo alto de la torre que avisa la llegada de los héroes homéricos. Las columnas de humo en las praderas americanas y la corneta dorada del Séptimo de Caballería. El temblor del alambre en el océano. S.O.S., salven nuestras almas. Los reflectores del sol afrancesados uniendo un Madrid y París napoleónicos. El código de Morse, los satélites, los faros que anudan los barcos a la tierra. Las historias de la radio de galena y los prodigios en los televisores. El temblor de las ondas en el éter, la radiación cósmica de fondo, un bit encapsulado en fibra óptica, circundando la tierra acelerado. El código genético aún vivo a través de cataclismos y planetas. El arcángel que anuncia la Encarnación del Verbo como una zarza ardiendo en un códice de pergamino iluminado. Esto es telecomunicación y tout le rest est littérature: física, matemáticas, teoremas, palabra de Ingeniero Colegiado que escudriña calendarios en la web.


14 de Noviembre

Muerte de Falla

Alta Gracia de Córdoba, Argentina,
la silueta de fósforo -Zuloaga-,
de tan timbrada, la figura breve,
y los coros australes de la Atlántida.

Una Alhambra de hielo, los recuerdos,
¿dónde están los silencios de Granada,
la claridad pagana de los cármenes,
la católica túnica nevada?

Cubierto con un poncho de vicuña
oye arder, fuego fatuo, en las estrellas
la música oceánica, la música

de Cádiz y la madre, las campanas
que dan la eternidad y la armonía,
pero es de noche en el jardín de España.

27 de Septiembre

Champollion anuncia el desciframiento de la Piedra Rosetta.

Una esquirla de la Torre de Babel se ha desplomado sobre Alejandría. Francia y Gran Bretaña se disputan las puertas del Oriente y la cápsula del tiempo: Description de l’Egypte, captured in Egypt by the British Army. Los soldados de Bonaparte han escuchado el zumbido estridente del Monolito y los obeliscos egipcios han radiado otra vez las potencias de Horus. Por el cementerio de Père Lachaise merodea Anubis con el Libro de los Muertos en la boca como perro guardián junto al túmulo de Champollion, momificado bajo una triple inscripción de caracteres griegos, jeroglíficos y demóticos. A través del Cosmos, negro como la piedra de la Kaaba, los discos de la sondas Pioneer y Voyager dibujan hélices de oro rumbo hacia Aldebarán y Alfa Centauro: mensajes en una botella que sobrevivirán al Sistema Solar hasta encallar en el corazón de una civilización extraterrestre, donde chirríe de nuevo el Monolito y Jean-François Champollion, renacido en Osiris, los vuelva a traducir.


26 de Septiembre

Los Beatles publican el Abbey Road.

Canciones de amor en inglés para las niñas de barrio que no leen a Shakespeare, sin príncipe o poeta que interprete al revés sonatas de Beethoven o las pasee en unicornio por campos de fresas, salvajes para siempre. A la luz de la luna zumban los escarabajos vestidos con el uniforme del Sargento Pimienta: no está prohibido fumar marihuana en los patios solemnes de Buckingham Palace o tañer el sitar. Sobre el paso de cebra ha encallado el submarino amarillo, una bala ha silbado por el umbral del Edificio Dakota y en un vaso olvidada se desmaya una flor. Adolescencia británica, torpes guateques y chaquetas de tweed; quedan fósiles de vinilo en las listas de ventas y miles de cantantes que añoran el ayer.


Stradivarius hace una hoguera de violines en Cremona y tararea en mp3: I'd like to be under the sea in an octopus' garden in the shade.





25 de Septiembre

Núñez de Balboa avista el Océano Pacífico.

Dehesa negra: el aire electrizado que precede a las tormentas tropicales ha erizado los campos baldíos, el granito aguarda el beso duro del rayo y los puercos se han cobijado en las zahúrdas. Las primeras gotas, pesadas, sólidas, caen sobre el Tajo y el Guadiana; tamborilea la lluvia en los yelmos de los dioses pobres de Extremadura que se han abierto paso a machetazos entre los manglares -negros también- del Orinoco y Amazonas. Balboa ha ascendido en solitario las cumbres de Castilla del Oro y ha visto los buques norteamericanos cruzar el istmo de Panamá, antes que ninguno de los cristianos compañeros que allí iban. Ha sumergido su armadura en el Océano y tomado posesión del Mar del Sur en nombre de la Reina Doña Juana. Arden al poniente las Indias Orientales sobre una bandeja de plata. El Globo Terráqueo estrena un manto nuevo por el que flota azul un continente de islas a la deriva en las que hacen windsurf los marsupiales.

24 de Septiembre

Se abren las Cortes de Cádiz.

¡Qué alegría cruzar en calesa la Alameda de Cádiz bajo la luz atlántica del primer otoño! Los diputados de ambos hemisferios pasan con una flor de ultramar en la solapa. Hay eclesiásticos, censores, militares fenicios y, detrás de cada abanico, los ojos liberales de una maja desnuda. ¡Viva la Pepa! Al otro lado de Puerta Tierra truena la artillería de los franceses y laten los Episodios de Galdós: las velas de los barcos ingleses custodian la Tacita de Plata como una bandera de Trafalgar. ¡Con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones!

(La noche, fernandina y torva, se cierne sobre España como una pintura negra, de las Cabezas de San Juan a La Coruña brillan los pronunciamientos como luminarias efímeras. Los cien mil hijos de San Luis han cruzado los Pirineos y en la Plaza de la Cebada están ahorcando a Riego ante una multitud alborotada, ni justa ni benéfica.)

23 de Septiembre

Muerte de Freud.

Por el Prater de Viena los niños pasean la flor helada de los cucuruchos azules, las damiselas llevan ramos de cerezas imperiales en la boca y los hombres caminan, cabizbajos y tristes, devorados por la mandrágora lúbrica de la neurosis. Habita en el ego del aire una constelación de traumas retóricos y divanes siniestros. Recuerda: en la mirada de K. había restos de amarillo de cadmio y una sonrisa histérica le rajaba la cara. Al otro lado de la jaula las ratas de la infancia chillaban y K., vestida de niña, levantaba la piel del mar. Por el Prater de Viena deambulan cabezas hipnotizadas, cerebros erosionados por píldoras de colores que caen durante el sueño en un abismo sin término. Recuerda: el chamán bailaba como un loco alrededor de la noria y K. lloraba, inmerso en una nebulosa de cocaína –Elemental, Dr. Freud- perseguido por las ratas en el circo del Prater.


22 de Septiembre

Se estrena en Brodway el “Violinista en el Tejado”.

Esta tonada ya sonaba en las pirámides, has escuchado su duelo sobre el Arco de Tito cuando un violinista asciende al candelabro de Roma y ejecuta la danza ante las siete colinas. Antes se había oído en Babilonia, igual que suena ahora, a los pies de los soberbios zigurats de Manhattan: Abrahán de la nieve y de la estepa, donde el trigo se pudre congelado en el fango y el sol es una zarza que arde en el oriente, sobre las tablas errantes de un teatro de Brodway arrastras el destino de tu estirpe elegida, la que sube al tejado de un Chagall para explorar el fondo de los cielos con los ojos de Einstein. Hay un silbido trágico de trenes y ladridos que atraviesa la Historia, hay un violinista electrocutado contra las alambradas. Esta tonada es antigua, sonó en la tarde del Gólgota y acaso no sea distinta del bramido de las últimas trompetas.

 ¡¡¡Tradición!!!


21 de Septiembre

Muerte de Ernest Fenollosa, traductor de Li-Po  (con E. P.).
          A mi padre

Cierro los ojos y los abro en China,
el Lago del Oeste me rodea.
Contemplo las montañas y los templos
y las aguas profundas y tranquilas
uncidas al silencio de la luna
donde emergen las voces de otros tiempos:

Nos despedimos antes de las lluvias
al pie del Pabellón de las Orquídeas.
Seda rasgada y lágrimas de bruma,
tu barca se alejaba entre los sauces
que mecían las sombras de la orilla
por el cielo mojado como  jade.

(Mis ojos se sumergen en el lago
misterioso y profundo como China.)



19 de Septiembre

Los hermanos Montgolfier exhiben en Versalles el globo aerostático.
Sobrevuela los jardines de Versalles el terror de la perrita Laika en el espacio: un pato, un gallo y un cordero ascienden empujados por Arquímedes en un artefacto rutilante de papel azul y oro. Junto al planetario del Rey Sol la carrera espacial ha despegado y en la noche ferial y cosmonáutica Leonardo recompone sus dibujos y Newton reparte manzanas de caramelo entre los invitados. El Delfín de Francia juega con dos globos metálicos de helio, pintados con el rostro los Reyes, enhiestos en el aire como picas siniestras. Maria Antonieta, melancólica y grave, contempla una luna inaccesible y lejana; da aviso al pequeño Luis -un globo, dos globos… tres globos- porque ya va siendo hora de regresar a los aposentos reales. El pato, el gallo y el cordero han salido de la órbita terrestre: es la tierra un globo que se me escapó.


20 de Septiembre

Último paseíllo de Pepe Luis Vázquez.

(Homenaje a Gerardo Diego, “La Suerte o la Muerte”)

Rubio cristal de Sevilla
del barrio de San Bernardo
y del libro de Gerardo
-dondiego con gitanillas-
la rima de maravilla
y luego monte de cardos:
que una muleta tan plana
se vuelve a la noche oscura
si brilla por la mañana
plena de gracia y dulzura.

Débil del aire caricia,
hipérbaton, contradanza
de seise por la Maestranza
y de majestad patricia,
mientras trota la milicia
del toro, ser o no ser,
-¿la cogida en Santander?-
contra las flores de lis:

cartucho de Pepe Luis,
cuando el toreo era ayer.

18 de Septiembre

Independencia de Chile.

Vastedad de los cielos araucanos contemplada por el ojo de cobre del puma. Inmensas soledades de Atacama habitadas por una arquitectura lunar fosforescente, topografía ultraterrena del salitre surcada por el vuelo extraviado de los cóndores: las naves espaciales de los Andes que patrullan las Costas del Pacífico y reciben señales de control de las esfinges volcánicas de la Isla de Pascua. ¡Ay, Chile, columna mineral de las Américas derrumbada por botas militares! A los gritos unánimes de ¡Junta queremos! el caimán devora en Santiago al León de Iberia y Caupolicán abate a los últimos huemules por la razón o por la fuerza. En el cielo tiritan los astros de Neruda y brilla sobre la bahía de Valparaíso, como un pez tembloroso, la Cruz del Sur que ya no verán los españoles.


17 de Septiembre

Se firma la Constitución de los Estados Unidos.

Entre los robles de Virginia y los cerezos de Maryland crecen santuarios de mármol junto al río Potomac para honrar la Fe de los Patriarcas. E pluribus unum. El Profeta Montesquieu ha entregado en la ciudad de Filadelfia las Tablas de la Ley a la joven República, sobre cuatro pergaminos se consagra la Santa Trinidad de los Poderes porque no es necesaria más retórica que la dispuesta en siete artículos: We the People of… La France: redoble de tambores, la guillotina ávida restalla como una trituradora de la libertad haciendo trizas los Derechos de los Hombres y demás documentos fraternales. La Europa desangrada  remite al Mundo Nuevo barcos cargados de bruma y de miseria: brevedad del sueño americano que ha roto también sus mandamientos y adora en Time Square al becerro de oro, ungido con petróleo, cebado con carbón y con acero: In GoLd we trust.


16 de Septiembre

Gran Incendio de Moscú.

¡Acordaos de Bailén! La Gran Capital del Asia se suicida. Sobre la nieve de Rusia acontece una hecatombe. 1812. Guerra y Paz. Obertura. El humo invade las estancias del Kremlin, Bonaparte abandona en una troika a los Hijos de la Revolución, aplastados en el Río Beresina. Un ejército fantasma deambula por los confines de Europa condenado a vagar eternamente por haber ingerido carne humana. 1941. Operación Barbarroja. Los Panzers de la Wehrmacht desentierran las casacas francesas y engrosan el escuadrón de la muerte entre los hielos. Han violado las fronteras de los Zares, el cerco sagrado de Smolensk, los símbolos que tiene prohibido codiciar el dictador megalómano: el Águila Bicéfala y la Cruz Ortodoxa… y la Hoz y el Martillo.

15 de Septiembre

Muerte de Josef Sudek.

Ha llegado la noche a tu ventana: sobre la superficie turbia del cristal pasan luces errantes como sueños, resplandores mojados de tristeza, flores de vidrio y bruma abiertas en los tranvías. ¿De qué lado del alma está la rosa?  Para la hiedra vacilante de la luz y los espejos velados por la escarcha arde en blanco y negro la memoria. Ha llegado la noche a tu ventana, por las ramas retorcidas de la nieve y los arbustos salvajes y erizados, a través de las lámparas difusas y del hermético puente de piedra sin sonido. Pero más allá del objeto y de su sombra, ¿de qué lado del alma está la rosa? El alma, ¿de qué lado de la luz?


14 de Septiembre

Muerte de Dante.

Al amanecer del Día Octavo un leopardo vagará por la Plaza de la Señoría acechando la impudicia de las estatuas, los güelfos bautizados en el bello San Giovanni retornarán a Florencia del exilio -parvi mater amoris- y el Infierno se desplomará de los mosaicos de la bóveda. Beatriz de Portinari tomará otra vez la Comunión en Santa Margherita y los réprobos serán confinados en su círculo vicioso mientras resplandece la corona de laurel en la carne renacida del mármol-Vita nuova-.Al caer de la tarde los justos cortarán las amarras que retienen a Santa Maria dei Fiori junto al Campanario de Giotto y por acción de la Cúpula que la palabra del Alighieri ha henchido ascenderán hacia el Empíreo, como en un zeppelín de oro rojo tallado por Brunelleschi.




 



13 de Septiembre

Batalla de Maratón. Muerte de Felipe II.
Una fiebre espantosa horada la carne del Monarca que a través de la agonía ha vislumbrado una razón para morir: cinco aros de fuego arden al poniente proclamando el triunfo de la Santa Liga. La luz de Occidente resplandece en el Ágora en la más grande ocasión que vieron los siglos. Sobre la llanura de Maratón la terca austeridad de los hoplitas ha derrotado al oropel de Samarcanda. Las naves de Darío huyen acosadas por don Juan de Austria y Filípides porta la antorcha olímpica desde el campo de batalla hasta las escarpadas pendientes de la Acrópolis que el Monasterio del Escorial ha coronado: ¡alegraos ateniense porque es nuestra la victoria! El Soldado y el Rey exhalan el espíritu, hasta nuevo aviso una tormenta en el desierto ha enterrado las cúpulas de Persia.



12 de Septiembre


Fundación del Betis.

Aunque pierda. Radio Moscú anuncia que el equipo del pueblo ha ganado el campeonato de  España -alcanzaron la gloria con sus puños- y en los corrales de Triana canta Concha Piquer un amor imposible y fatal. La tarde de domingo sestea en el hogar del pensionista, pero en los transistores reverbera la alegría humilde de los goles que se marcan en los campos de tierra: a través de la segunda división y del desierto una ilusión verdiblanca ha cruzado cuarenta años de penuria para recibir el Santo Grial junto al río Manzanares, en la basílica grande de las derrotas deportivas. Nunca nos arrebatarán el miedo del portero ante el penalti, pero siempre tendremos la bandera de la esperanza, Verde como el trigo verde y el verde verde limón. Aunque pierda.



11 de Septiembre

La Diada.
Cuatro barras de gules cruzan el crepúsculo, festoneado por la cabecera azul de LA VANGUARDIA. Los dragones de forja, enroscados en las guirnaldas petrificadas de las fachadas, acechan los balcones encendidos, brillantes como acuarios. De los grutescos desciende a presenciar el duelo olímpico la fauna modernista de un país soñado, rambla abajo, camino de las aguas. Aprieta, Caballero, la lanza y quítame la vida, pues me has quitado la honra. Sobre las Arenas de la playa de Barcelona, -PLAZA DE TOROS- Don Quijote traza la Cruz de Sant Jordi frente al Caballero de la Blanca Luna. En la tarde sincopada los primeros papagayos del Nuevo Mundo revolotean por la plaza del Rei dibujando un trencadís azul y grana.

10 de Septiembre

Último crepúsculo de las Torres Gemelas.

De las cañerías de la noche asciende la música en Manhattan, el aire tremolante del mundo fluye por el inmenso fuelle de Metrópolis y los rascacielos dibujan un órgano coronado por dos tubos simétricos de armonía radiante: campanarios del planeta, columnas de Hércules. Sobre el Empire State Mondrian dirige el concierto nocturno de luces aleatorias e intermitentes, All That Jazz. Un ave rapaz cruza la brillante selva de agujas, veloz como una víspera funesta. En el grandioso partenón del cielo se tensan las vidrieras y las esfinges art decó erizan su piel, lustrada con dólares de fuego, por temor de la aurora y sus nardos de angustia dibujada. Cuando los motores entren en ignición y las turbinas giren se partirá el clarinete azul.



9 de Septiembre

Muerte de Mao.

¿Intentaría Chen levantar el mosquitero? Ahora que China se despierta deberás utilizar los dragones del entendimiento para comprender: el dragón de jade azul agazapado en las montañas de los Señores de la Guerra, el dragón de malaquita fértil que mora en los arrozales, el dragón del Yangtzé como un tigre amarillo de agua, el dragón fosforescente de las tiendas de Chinatown, el dragón clandestino de la industria textil y la electrónica, los minúsculos dragones negros que habitan en las caligrafías milenarias, el Gran Dragón de Fuego Rojo que inició la Larga Marcha a través de las cordilleras, los hielos y el desierto hasta la Ciudad Sagrada de Pekín para romper la porcelana de todas las Dinastías Imperiales y hacer ondear su estandarte coronado de estrellas en la Plaza de Tiananmen.

(Al otro lado de la Gran Muralla, las princesas del durazno en flor agitan el Libro Rojo como mariposas ciegas que no han nacido nunca.)


8 de Septiembre

La nao Victoria completa la primera vuelta al mundo

El río de Sevilla, Cabo Kennedy, ha visto zarpar a Magallanes con una novela de Julio Verne hacia el ocaso. El río de Sevilla ¡qué bien parece! ha visto erigirse el palo mayor de arabismos cifrados y la caldera gótica que ilumina la sombra de sus obispos sabios y sus reyes poetas.  El río de Sevilla, lleno de velas blancas,  ha visto arribar las flota de Nueva España y Tierrafirme, con su bosque tropical de mástiles y las varas emplumadas de El Dorado. El río de Sevilla ¡quién lo pasase!  ha visto lentas mariposas de raso perseguidas por los toros solares de Joselito y luciérnagas flotantes en la cintura lunar de Juan Belmonte. El río de Sevilla, con ramos verdes, ha visto volar los trenes en el sueño esférico de una isla universal de artificios, campo  de soledad, mustio collado. El río de Sevilla, Cabo Cañaveral, ha visto regresar a Juan Sebastián Elcano -primus circumdedisti me- en la nao Victoria con dieciocho hombres, andaluces de Asia, y todas las especias de la islas Molucas.


7 de Septiembre

Muerte de Antonio Mairena.

Con la boca vaciada por cucharones de azufre, con carbones de nieve en la garganta, lleva en la mano una herradura fría. Hay esquirlas de tinieblas en sus ojos, la muerte no le aguanta la mirada, un mascarón de bronce en el balcón hiende la noche rajada de las saetas. El cante es una angosta chimenea por donde suben y bajan las almas demolidas, los espectros de larga cabellera que chillan con el rostro deformado en la faz barrenada del oráculo. Puerta del purgatorio, abierta como un horno de piel y de sonido, cuando el silencio alimente tus negros caracoles habrá un agua amarilla que se quede y un calabozo abierto para el aire, pero no sabremos dónde.


6 de Septiembre

Zarpa el Mayflower

Ha empezado la conquista del Oeste. Sobre el Oceáno Atlántico la quilla del barco traza barras de espuma y en la noche brillan las estrellas de la libertad, las grandes llanuras del cielo puritano que se llaman Missouri y Oklahoma -“Al Oeste de Colorado River hay un sitio que amo...”- regadas con la sangre de los indios y los búfalos. Los Padres Peregrinos consignan sus nombres en el Libro de Jonás porque Moby Dick acecha entre la galerna y el escorbuto. En el puesto de mando el Lord Protector recita versos de Milton. Paradise Lost: Jerusalén aguarda en Cabo Cod y es preciso encontrar un pavo porque Nueva Inglaterra no es comarca de corderos. Unos pocos pañuelos estampados con la Cruz Confederada de la Jack Union os despiden como criminales, pero pronto anhelarán vuestro retorno en buques de metal acorazado.

5 de Septiembre

Fundación de la Hermandad de los Prerrafaelitas.

Entrever en la verja del jardín cerrado, cubierto de maleza y de hojarasca, un arpa de oro verde. Acariciar los tallos y las hojas, hacer sonar las músicas umbrías de la metamorfosis de las plantas y trasponer el umbral de las ruinas bajo una ojiva de ladrillo rojo. Una vez junto al pozo mirar tu reflejo en la lámina negra de agua inmóvil. Aguarda. Acudes cada noche a este lugar llevado por las pálidas figuras de los sueños, a través de senderos olvidados donde Cristo se aparece entre los árboles, pero nunca habías pasado adentro. El pozo es muy profundo. En el fondo del huerto hay un ángel flamígero que avanza muy despacio hasta tu sitio. ¿A quién reza esa Mujer?

No atiendas a las voces de los niños.