En EL LECTOR DE ALMANAQUES recorro el calendario abordando desde una perspectiva literaria hechos históricos y artísticos. Las efemérides aparecen sin una periodicidad establecida. Se trata de una obra en gestación. Una vez se haya completado el calendario no descarto su publicación en otro formato. Si estás interesado en lo que lees HAZME LLEGAR TU OPINIÓN. Si lo deseas puedes registrarte como usario.

10 de Mayo

Sony lanza al mercado el Betamax.

Oye, hermano, ven conmigo al cementerio de los vídeos Beta. Allí, bajo las negras torres de apiladas carcasas y carátulas desvaídas está mi adolescencia fluorescente y puede que la tuya también. Hermano del año del tigre de madera, hay un magma magnético de cintas remendadas, iconos abisales y paraísos kitschs, hundido en los rayados cabezales de la memoria.

PLAY: La sonrisa de Ronald Reagan, las naves de Star Wars, los laberintos del comecocos, las galas de Eurovisión, el zombie de Michael Jackson, el látigo de Indiana Jones, el doce a uno de Malta, póntelo pónselo, el cubo de Rubik mágico, las manchas de Gorbachov, el corpiño de Madonna... STOP.

Porque nadie merece vivir en la opulencia, sea maldita la década del plástico y del pop, cuando la anestesia edulcorada de los televisores desvanecía los vestigios del Imperio Romano: han ardido más libros en los rayos catódicos que en la hoguera implacable de los nazis, no ha callado más voces el rugido silenciado del uranio. Pero he aquí que llega un tiempo nuevo, otra Edad Media de monjes digitales, y tú y yo, los bárbaros entre los bárbaros, todavía podemos borrar el Betamax y sembrar la semilla apolínea de la luz.

20 de Octubre

Se inaugura la Ópera de Sidney.

Estas velas y conchas hiperbólicas, estas vértebras rotas de dragón submarino, sin un rastro de liquen o de musgo en la estéril blancura de sus pétalos, crecían de manera simultánea en múltiples enclaves de la tierra como esqueletos varados de ballenas o extrañas catedrales del vacío, un vacío reforzado con cerámica, tirantes de cristal y acero. Extraños icebergs, colmillos blancos, incisivos de gélida belleza, ¿quién sacaba vuestra espina de las aguas para invadir el lugar de las ciudades cual inmensas cáscaras de huevo? Cuando el aire de Júpiter o Marte devaste toda la vida del planeta pulsaréis al unísono las arpas, la luz entre los cables amarrados. Acaso lo que aún quede de conciencia alcance vuestra esencia de duro monolito: alzaréis el vuelo y con vosotras volarán las pirámides del tiempo, los zigurats de Babilonia y de las junglas, y Keops, Kefrén y Micerino.

28 de Mayo

Última oración en Santa Sofía.

Porque hay una puerta abierta en la muralla, mañana será ayer, ¡Kyrie eleyson! Porque no llegarán las galeras de la Hélade ni la espada dorada del arcángel, ¡Kyrie eleyson! Porque mañana nuestras lenguas serán muertas y el griego y el latín habrán callado y no será aún la Parusía, sino la hoguera de los pergaminos, ¡Kyrie eleyson! Porque no habrá ni césares ni aurigas en las floridas gradas del hipódromo, ni calzadas de Roma ni códigos civiles, ¡Christe eleyson! Porque el incienso de cien generaciones se condensa en esta gruta de la Fe y un milenio de cirios abrasados como un río de lava se desborda, ¡Christe eleyson! Porque en la amplia llanura de Ilión otra vez los bárbaros se cubren con la máscara ominosa del Rey Agamenón: los biznietos de Ulises el Astuto, los nietos del fanático Godofredo de Bouillon, ¡Christe eleyson! Que los himnos asciendan a la bóveda donde giran las almas de los santos como lazos de humo y esperanza, ¡Kyrie eleyson! Que detrás del Patriarca y su Corona, las mujeres, los niños, los guerreros crucen las Puertas Sagradas e inviolables, el umbral venerado del santo iconostasio de la Hagia Sophia, ¡Kyrie eleyson! Y salgamos y entremos en la muerte con las túnicas doradas de Bizancio como quien entra en la Tierra Prometida, ¡Kyrie, Kyrie, Kyrie eleyson!

¡Ay de los vencidos! Qué triste es el silencio de estas calles que fueron la diadema del Imperio, sólo suena una fúnebre campana en la ciudad de las tres mil iglesias. Y qué sereno es el rostro de estos hombres y qué dulce la mirada del icono. ¿Eres en verdad Tú el Salvador del Mundo? ¡No arranquéis los mosaicos, enlucidlos con las palabras ardientes del Profeta! Pero haced sonar trompetas y timbales y subid a lo más alto de la cúpula, anunciad una victoria eterna, proclamad al justo y al injusto, a Oriente y a Occidente, la grandeza de Alá, el Invencible.

5 de Junio

Apoteosis de José Tomás.

Has abierto las puertas de la Muerte toreando en el vértice del miedo. Y detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la pureza. Entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo, sumergido en campanas de silencio, en solares silencios espectrales donde el aire vacío se completa con el lance y el trance tan reunidos que suspenden la razón y la despeñan al borde mismo del espanto. Nos hemos vuelto locos: las ménades se arrancan los vestidos y se arañan los rostros suplicantes, los guerreros golpean los escudos y el toro es un enigma reventado, una fuerza bestial hipnotizada por la suave quietud de los telares. Gira y gira la plaza como un astro, vibrante catedral de una liturgia cósmica que a la danza del héroe se ha rendido, funesta y primitiva.

4 de Noviembre

Nace mi hija Inés María.

Tú, del dolor a la luz, apartabas la noche, descendías al mundo por un campo de estrellas investida de tiempo con el tiempo radiante, con el núcleo del tiempo inmaculado y los brazos en cruz, sonrisa y carne rosa. Yo, de la luz al dolor, y perdido en la bruma de los días en flor, recogía tu cuerpo del espacio, corazón de pescado, semilla de paloma sin tic-tac, flor del tiempo sin tallo todavía, polen de Dios...

15 de Abril

Muerte de Johann Gottlieb Goldberg.

Cuando desista el sol volverán a buscarnos de otros mundos y hallarán nuestro mundo devastado. El firmamento, oficio de tinieblas, será un combate inexpugnable de ceniza, la columna humeante de los cataclismos; abajo, la corteza de la tierra tendrá la árida textura del mortero y no habrá apenas vida, ni agua, ni conciencia, y pasarán de largo las tropas espaciales. Quedará, sin embargo, un hombre solo, reclinado e impasible sobre el clave, iluminado por un candelabro en claroscuro, como un lienzo de Rembrandt: levita negra con botones de oro, bocamangas orladas y puños con encaje, la peluca rizada...

El viejo Kapellmeister acaricia el teclado y las cuerdas emiten señales al vacío: la música perpetua del eterno retorno, la que cifra la acción de los cuerpos celestes. Bajo el cielo sombrío el sonido irradiado: la algebraica armonía de las permutaciones, el feroz contrapunto forjado en el Big-Bang.

Y, avisadas por tan clara Metafisica, volverán las naves imantadas.

Las VARIACIONES GOLDBERG, Glen Gould 1.981

29 de Mayo

Muerte de Juan Ramón Jiménez.

Claro del sol, patria del canto, cementerio en Moguer del mediodía: he venido a traer flores silvestres a la raíz en lo hondo de la luz. Aquí la pulcra dignidad persiste, hecha de amor, de piedra y cielo. Tan cerca el mar, nube del trópico, dispara lo azul hasta su cénit y lo yerto se alza deslumbrante como una voz manantial desde la tumba.

Venid a ver el alto ejemplo del hombre que cumplió con la belleza y dio viento de fuego a la palabra por encima de todos los exilios; en silencio absoluto contemplad la música del aire en los cipreses y mirad a los pájaros que cantan.

Y decid que Juan Ramón Jiménez arde en la rosa de la tarde y que su llama azul de eternidad no habrá de morir nunca, pues su rastro es la sustancia de los dioses.

6 de Diciembre

Kafka concluye la Metamorfosis.

Una araña, una araña brusca cual un escarabajo, inmóvil, grave, atornillada por pernos invisibles a la pared blanquísima, una araña negra con el abdomen hinchado, lo mismo que un absceso revestido de una fina película azabache. El temblor de su cuerpo se percibe: la blanda insuflación del aire por las tráqueas. Abanico de patas desplegadas, manojo articulado de varillas a punto de rodar, ¿a dónde iría a desovar este ángel primitivo si perdiéramos de vista en un instante su abyecta ubicación, su esponjosa vocación de crisálida apelmazada? ¡Que no se mueva!¡Por Dios, que no se mueva! Porque quieta podríamos resistirla, pero un leve temblor de sus artejos suscitaría un horror incontrolado, la súbita efusión de las adrenalinas.¿Quién podría soportar la imprevista caricia de su vientre inmundo, la venenosa incisión de sus entrañas o la multiplicada presencia de sus generaciones?

Por eso soy el centinela de la araña y vigilo día y noche sus impulsos, mientras mi vista la siga apuntalando como un alfiler clavado contra el muro ella no se moverá. ¿Pero acaso no es ella mi guardiana y yo la bestia aberrante cuya fuga sería el cataclismo de su especie?

(Al cabo de sus siglos y mis días la pugna metabólica persiste, pero ambos ignoramos quién es quién: la araña y yo ya somos uno.)

25 de Enero

Se inaugura la galería Sorolla en la Hispanic Society de NY.

Como rompe la luz sobre los prismas en haces de color multiplicada, así, sobre mis ojos, las tierras encendidas de mi patria, cielo puro de España -¡tan lejano!- bajo el cielo marfil de Nueva York:

Racimos de naranjas como soles, azules soleados de Valencia; profundo azul añil de Cataluña, henchido de pescado y de salvajes pinos; las velas del verano, las blusas marineras, Atlántico de plata y Ayamonte, azules las escamas deslumbrantes y, al fondo, Portugal. Pirenaicos y verdes terciopelos, túnicas talares, montañas de Navarra y Aragón; verdes agrestes de Guipúzcoa, dulce bucle de ojos melancólicos junto al árbol sagrado de la tribu; palmerales de verdes infinitos, amarillos y grises de tan verdes: Levante de la luz, dátil de oro; y los toros que doblan los caminos de hierro, los hombres a caballo, las chumberas alzadas y la Plaza y la reja y la cruz y el farol. Corteza de Castilla, pan dorado, como la piedra catedral de Extremadura o la testa profunda de las vacas tutelares de Galicia.

España blanca de titanio y trigo, jardín donde golpean las más antiguas olas, vestida de festejo acudes a mis ojos sin banderas moradas ni cruces pectorales, tan novia de la luz, tan verdadera bajo el cielo turbio de Manhattan, que tengo que llorar.

Hoy suspiro por ti, lejana y bella, madre mía.

Ahora puedes ver estos cuadros en SEVILLA, hasta el 29 de Junio en el Museo

11 de Mayo

Muerte de Hokusai.

Cuando rompa la ola trepidante, cuando el azul de Prusia y la espuma del cerezo encubran las laderas del blanco Fujiyama y la áurea espiral del pétalo y la nieve precipite su término en sí misma, avisad a los cuatro Samuráis: al Señor del Fuego que mora en el Volcán, el que agita las brasas bajo el hielo perpetuo, tinta hirviente y roja; al Señor del Agua que medita en la choza y contempla la Cumbre reflejada en el lago, tinta verde y fría; al Señor del Viento que acaricia los árboles frondosos de la Cima, tinta rosa de almendro, abeto despeinado; al Señor de la Tierra al pie de la Montaña, el que da el arroz y la hoja del té, tinta negra, fértil y encharcada. Porque entonces, cuando la catarata azul se desmorone, entre vapores de lluvia y estruendos del océano, será el silencio Zen del mundo, el final de los instantes escogidos y habrá que levantar un santuario nuevo, una nueva morada del Espíritu para los cuatro elementos de Occidente: la puerta donde aúllen los silencios unánimes del átomo.

(El Kimono desgarrado de Madame Butterfly se mece en la bahía de Nagasaki, como un paisaje flotante de Hokusai desteñido por el mar: en las flores de seda están naciendo luces electrónicas.)

Mira aquí: LAS 36 VISTAS DEL MONTE FUJI

12 de Octubre

Fiesta Nacional de España.

Viento solano, bramido de mandrágora: el minotauro. (Y las naves azules, ¿para qué?). Cuerno de martillo, quiebra vidrieras, tumba retablos y machaca la plata del viril. (Y la lluvia en la jungla, ¿para qué?). Lanza de ceniza en astillero, adarga antigua, bacía de barbero: escombros de Caín. (Y la flor del tabaco, ¿para qué?). Corazón, vasija de ponzoña, acíbar o yel almibarada, garganta cercenada: ¿a quién heriste hoy, españolito? -¡Olé!- (La sangre de la sangre de tu sangre, ¿para qué?). Secarrales, parras, cigarras, insectos gloriosos, silencios ominosos, el silbo de los aires amorosos (para rezar en lengua de Castilla, ¿a quién?). Insidia, lidia, corona de la envidia: dónde vas, triste de ti. No hallarás más verdad que la que hay, ¿hay?, en la mueca noble del buen Cid. Ínclitas razas ubérrimas... ¿Y? ¿Para qué?

28 de Marzo

Acaba el diario del Capitán Scott.

Caminamos por el cráneo de la tierra con los huesos astillados por el frío, exhaustos, moribundos. Al Sur exacto de la desolación, una bandera nórdica trepana los hielos despoblados del fracaso, las mudas soledades de la Ántartida, donde ruge lejana la jauría de Admundsen, los colmillos triunfadores de la escarcha que se clavan en la escuálida carne del insomnio. Afuera brama un huracán de nieve, pero somos Oficiales del Imperio y habremos de llegar a Cabo Evans y completar nuestra misión científica. En el centro del mundo no había nada, al Sur del mundo no había nada, al final del mundo la cruz de los noruegos. ¿Cuándo se fueron los colores, todo lo que fue tibieza y cuerpo, lo que sangró por dentro hasta llegar a este abismo inmenso de blancura? Pero somos Caballeros de Inglaterra y seguimos tomando muestras minerales, haciendo mediciones, calibrando el esqueleto congelado del planeta: espinazos de cíclope y cristales helados. Evans, el más fuerte de nosotros, se despeñó por el glaciar de Beardmore y el Capitán Oates, con los pies y las manos gangrenados, se perdió solitario en la ventisca, camino del supremo sacrificio -“sólo voy a salir un rato”- ¿A quién conceden los dioses la fortuna de mirar a la muerte cara a cara? Asumimos los riesgos y perdimos, la Naturaleza, salvaje, nos aplasta, pero somos la civilización en el desierto, nos queda la Palabra, que nuestra historia no perezca en el olvido. ¡Por el amor de Dios, cuiden de nuestras familias!

24 de Junio

Muerte de Carlos Gardel.

Murmullos en francés, paredes forradas de papel desvaído, sobre el galán de noche, como una gardenia cortada al filo del crepúsculo, reposa el cuello almidonado del padre de familia. La pizarra quemada crepita en el gramófono, inunda de tristezas los burdeles del hambre, es un timbre claro de nostalgia y anhelo que parte el corazón de quien lo escucha. El sombrero calado y la sonrisa franca, una voz donde gimen las sirenas del puerto, la errabunda miseria de los desterrados, los cuchillos que buscan la venganza y la muerte en la esquina rosada de los arrabales. Tendida en el diván, satén y terciopelo, una mujer desnuda recuenta la plata turbia de los amaneceres, hay un puñal de hielo en su boca pintada. El padre de familia se abrocha los tirantes y desanda en silencio el zaguán clandestino. El ascensor tiene rejas de confesionario: afuera aguarda la avenida triunfal, bosque de luz para los remordimientos.

Lo dicen los diarios: Carlos Gardel ha muerto. ¡Ah, viejo, y cómo yira el mundo!

Escucha aquí: CARLOS GARDEL, "YIRA"

29 de Abril

Muerte de Ludwig Wittgenstein.

Y tras este Silencio que sucede al derrumbe de toda Metafísica, admitamos, Lucrecio, no el fracaso, mas la impotencia de nombrar al mundo. El poema no es sino artificio, maquinaria verbal bien calibrada que utiliza un enigma inexistente para hacer una pregunta musical, sin aumento de conciencia o de saber y que debiera callar cuanto no sabe: zona desconocida de belleza. Átomos de lógica, trincheras reventadas, el soldado Wittgenstein camina a través del fuego cruzado de su muerte, invulnerable, a su pesar, al fuego; busca la lenta rosa y su pausado crecer benedictino. Ved al sabio oficiar de jardinero o de maestro en las escuelas de los bosques, sumergido en la calma del pensar, con la faz afilada de los números primos. En principio era el Verbo, Lucrecio, y tus partículas, sólo juegos absurdos del lenguaje, sonidos de intuición.

21 de Marzo

Primavera de Sevilla.

Volverán los cielos que perdimos a incendiar los balcones de la tarde; volverán los tambores por el río con el toro de cal y el pan de plata; volverán las mujeres como flores, las cinturas de pétalo y de mimbre, y el humo blanco del tabaco antiguo; volverán los hombres a caballo con espuelas de sol, con cascabeles, a tumbar la luz del mediodía. A la sombra morada del magnolio crecerá el llanto amargo del poeta y una luna de incienso y terciopelo vagará solitaria por las calles. Volverá el armiño de los reyes y la capa pluvial a ras de albero, volverá el jaramago, la espadaña, el dosel del naranjo que sustenta el aliento imprevisto de un perfume y también las oscuras golondrinas, aquéllas que olvidaron nuestros nombres -hechos de invierno y de ciudades grises- y que vuelan, locas y fugaces, enamoradas de sí mismas.

28 de diciembre

Röntgen hace público el descubrimiento de los Rayos-X.

El quiste tumefacto es una mancha añil, huella de grasa en el azul petróleo. El carcinoma, un cuchillo insertado en las costillas blancas, pinceladas de verde ponzoñoso. Guardo un álbum de radiografías, vida interior de los retratos: al nacer, mi columna vertebral era como una raspa de pescado flexible y primigenia; cuando crecí, cabeza de coco, cráneo de café, mi osamenta de muchacho se encajó y en las placas fluorescentes floreció la bandera pirata de las tibias rotas. En mis manos levanto la calavera de Yorick apaisada -ser o no ser- me rodea la luz acuosa del quirófano, el éter aromático, el chasis poderoso de la máquina que brama con sus barras de plomo, con sus frías poleas. Expuestos a los soles virulentos de incógnitas X radiaciones mis huesos desnudos y ateridos anticipan una imagen descarnada, el arcano sin nombre del tarot.

¡He visto a la muerte con mis ojos! -exclamó, señor Röntgen, su mujer, al mirar las falanges transparentes de sus dedos largos y anillados. Yo también he visto mi vida desde adentro: mi pálido esqueleto derrumbado junto a los frascos de vacías medicinas, ¿pero es visible el alma? That is the question.

3 de Noviembre

Italo Calvino publica "Las Ciudades Invisibles".

El viajero que llega a Kalbinia lo hace súbitamente. Tras diez jornadas de viaje al oeste de las cordilleras Italas, las puertas de la ciudad se abren de improviso al visitante, sin anticipar ninguna vista de sus cambiantes torres o de sus bien proyectadas murallas. Sólo quienes hayan aprendido a leer en los libros sagrados o hayan escuchado recitar las suras de los profetas desde los quince alminares, percibirán la estructura de Kalbinia, hecha de palabras y ecos de palabras que producen una impresión directa en la conciencia con un temblor de luz y de sonido. Los camelleros apenas atisban la sombra de un oasis donde los dátiles saben como la voz remota de una madre, las bestias pasan de largo, asustadas por la sombra de las voces, y los eruditos y los políglotas enloquecen en sus calles fastuosas. Sólo el hombre sabio discurrirá por sus avenidas de largas sintaxis y arbolados adjetivos sin perder la cabeza y, atemorizado por las intrincadas amatistas de los palacios, no cejará hasta recorrer los últimos callejones de podridos verbos y versos desnudos que conducen a la salida. El fuego y el olvido son los enemigos naturales de Kalbinia, sus habitantes han memorizado las frases que componen este frágil urbanismo para protegerla de su segura destrucción: en una imprecisa calle de este laberinto hay un edificio que es la descripción detallada de las ciudades del desierto, en el frontispicio se lee que el viajero que llega a Kalbinia lo hace súbitamente.

21 de Noviembre

Muerte del Emperador Francisco José.

Han apagado las luces en el pabellón de caza y las verdes cúpulas de bronce, con el último bramido de las trompas del ocaso, se están hundiendo en el estanque real, constelado de hojas caídas. Agujas rojas de los alerces, vaho en los hocicos del lebrel: es otoño en los bosques de Viena, ¡violín, no dejes de sonar! Tu melancólica y dulce melodía trae un rastro de rosas imperiales a este mundo de ayer despedazado. Entonces, ah, entonces, paseábamos en carroza a la sombra de árboles espléndidos y sabíamos pintar las oscilantes fronteras de las viejas naciones en los mapas de Europa. Entonces, en los salones nublados del café, Gustav Mahler jugaba al ajedrez con Sigmund Freud. Pero se han borrado del cielo las águilas de Schönbrunn, igual que la nube de pólvora que abatió al jabalí por la mañana. Unser Kaiser und Herr. ¿Qué sombras pardas, qué furias rojas, qué masas uniformes se apelmazan bajo las ménsulas de los palacios? ¡Violín, no dejes de sonar! Que tu melancólica y dulce melodía gire y gire en los salones de baile como un canto de réquiem, que tu luz no se apague en mitad de la inmensa cacería.


Escucha aquí: FRITZ KREISKLER, LIEBESLEID

9 de Enero

Muerte de Marco Polo.

Varado en estas islas acuosas, al término de todos los caminos, aguardo la galera milenaria, el dragón de madera y malaquita que hará palidecer al Bucentauro: la embajada gigante del Celeste Imperio. El Dux, flotante y mayestático, y los hombres engreídos del Consejo, se ríen de mí, el viejo Marco Polo, ese tendero del Rialto de excéntricas costumbres y modales silenciosos y taimados que ha dictado un memorial de disparates, un compendio de prodigios inventados, adornado con nombres de desiertos. Pero yo he visto las ciudades invisibles, las insondables provincias de Tartaria, el silencio implacable de las cumbres del mundo y los colores furiosos de la seda. Yo he viajado a lomos de camellos salvajes y he visto salir el fuego de las rocas, ¿qué me importa el comercio con una corte hipócrita de opulentos gondoleros descreídos? Son para mí como ojos de pescado, viscosos, repelentes. Si emprendiera de nuevo mi viaje, lejos de esta fauna de brocados, encontraría la muerte o el vacío y sin retorno no puede haber viaje, como no existe viaje sin memoria, sin palabras que canten por escrito las maravillas vistas de la tierra. Negocio con especias y telas carmesíes, con polvo de rinoceronte y marfiles indostánicos y cuento mis ganancias por lectores felices. Espero en mi jardín la luna azul de Xanadú, los dragones voladores del gran Kahn que me lleven por el cielo hasta Catay.

2 de Mayo

Curro Romero hace su último paseíllo en La Maestranza.

Azul pavo y oro, la máscara de Tutankamon, oliva y oro, el traje de Faraón. Naranjos y palmeras, baja el Nilo a las puertas del Templo de Karnak y florece la alta torre, el obelisco, junto a la pirámide gótica de la Catedral. Arena del desierto, albero del Valle de los Reyes, arena del Arenal ¿en qué ámbito de silencio o de clamor te sobrevuelan los vencejos de viejas dinastías? Ved salir por el portón de Osiris, con el disco solar sobre la testa, al buey Apis, el terrible, el dios berrendo en oro. Y ved el rostro, desbastado a golpe de yunque y martinete, arrancado al cráneo de la tribu como una esfinge heroica y verde, dispuesto a ceñirse con el toro al filo trágico de una espada inútil, al compás de unas telas reducidas, teñidas de fantásticos colores.

(Los egipcianos cantan y palmean, arrojan al palenque la flor verde, el ramito que perfuma la faena, el desplante de bronce de la estatua bajo el signo victorioso de Heliópolis).

2 de Noviembre

Día de Difuntos.

Sombras de azogue en los espejos velados, manchas de albúmina en las fotografías, los difuntos imprimen sus presencias efímeras en la esencia sensible de las cosas: el ojo de los gatos, los desvanes vacíos, los largos corredores en que chirrían cadenas, el ruido granulado de los magnetófonos, los vagones de metro y las pescaderías. Liberados de la cáscara del cuerpo, acompañan los muertos nuestra vida en comercio con las formas materiales.

Ánimas convocadas, almas mías, ¡cuántas veces, a la luz pavorosa de la luna, hemos tratado del trágico transmundo y de cómo algunos muertos nacen muertos a la segunda no-vida que vivís en plenitud de conciencia y de terrores!

Pues habéis de saber que cada espíritu en el trance supremo de la muerte recibe una revelación severa y rigurosa: hay otra vida y es la última, un estadio de animada inteligencia, sin materia, en que habrán de permanecer hasta el último olvido de los vivos que los deje yertos para siempre, disueltos e insepultos en la nada.

Esta verdad, la luz del fin del túnel, los impele a prorrogar la amarga certeza de un paraíso imposible con cierta intensidad en las manchas de los muros, bajo la piedra de los altares y en los zaguanes desportillados: ¡Mirad, la tía María! ¡El fantasma a caballo de don Pedro Primero!

No hay rey o emperador que viva ufano en este paralelo universo de ultratumba: Napoleón y Alejandro aguardan aterrados la hora anónima de los cromañones.

Tengamos, pues, piedad de nuestros muertos y recemos por ellos cada día, honremos su memoria con Padrenuestro o Almanaque: es atroz vivir sin Esperanza, es atroz morir la muerte.

17 de Enero

Luis XVI es condenado a muerte por la Asamblea Nacional.

El tarot de Marsella, los arcanos insomnes, abierta la baraja como una cuchilla, escalera real para subir al cadalso, y el marfil amarillo, salpicado de sangre, truncada flor de lis en los naipes tabernarios del sufragio, en los tugurios tumultuosos de la Revolución y la Virtud.

Libertad, libertad querida, ¿qué sagrado y jubiloso deber de matarife nos impones? Decapitar al sol frente a la luna, sumir al mundo en sombras, romper el almanaque y fundar un orden nuevo a la luz irracional de la Razón.¡Qué pesada es la corona de los reyes forjada por cadenas y oprobios milenarios!¡Qué liviana la testa de los ciudadanos comunes! Libertad, ¿qué horrores repetidos nos deparas?

HASTA SIEMPRE, BOBBY

Él hizo mejor nuestra vida, hoy el mundo es peor, recordamos lo escrito aquí hace tres años:

1 de Septiembre: Bobby Fischer Campeón Mundial de Ajedrez.


Tableros. Tableros atlánticos en el viento del océano, tableros de Varsovia en submarinos, tableros agitados como pájaros. Venían tableros. En la soledad de un cuarto de Brooklyn un muchacho desgarbado ha extraído a Excalibur de entre los trebejos y las cúpulas del Kremlin han aullado estremecidas. Uno a uno los gladiadores soviéticos son decapitados en el Yankee Stadium ante las masas hechizadas de los ajedrecistas nuevos. Tras el último jaque mate la nave vikinga parte entre las brumas del Hudson hacia el hielo y la ceniza volcánicos de Islandia donde aguarda Boris Spassky, vigilado de cerca por un kalasnikov en fiancheto. Kissinger aplaca la cólera de Aquiles y la guerra nuclear puede reanudarse: durante un mes los alfiles y las torres americanas asedian a los caballos de Breznev, enrocado tras el telón de acero de sus peones socialistas. Los laureles descienden hacia las sienes de oro de James Robert Fischer, Campeón del Mundo de Ajedrez, mientras su sombra intermitente se desvanece entre los cráteres del tiempo.

¡¡¡DESCANSA EN PAZ!!!

16 de Enero

Abderramán III se proclama primer califa de Córdoba.

Me impresiona el silencio de tus calles y el ruido de la luz en tus macetas cuando el sol cae a plomo por los patios vacíos, Córdoba callada. Me conmueve la seriedad patricia de tus gentes, el semblante amargo de Manolete como un fajín de raso desgarrado prendido al Cristo de los Faroles, Córdoba romana. La angustia desciende de los cielos nublados a la cal angosta de la judería y hay un millón de habitantes para la carnicería de los omeyas, Córdoba sola. Una reja cela el andar de la tarde y un rabel raya el cielo tal los ojos oliva de un mórbido lienzo de Romero Torres, Córdoba mora. Se gongoriza la piedra en fuego de herraduras y la torre, alta palma sobre el río, ve arribar las caravanas de Damasco por el ancho solar de Andalucía, Córdoba de arquitectura que estás amasada con mi sangre, lejana Córdoba jurada.

15 de Enero

James Naismith publica las reglas del Baloncesto.

Apenas hay arena en tu cronómetro y tu campo no es más que fina raya, una delgada línea roja infranqueable. Absurdas y crueles mascotas de colores estorban tus torpes movimientos y las turgentes animadoras con sus mecánicas coreografías distraen al banquillo y excitan aún más al contrincante. Estas solo, vestido de polichinela con calzonas ridículas, y el aro de tu enemigo es un cero microscópico y el balón una canica inaccesible. Ante ti, las hordas, los castillos de músculo y cemento, curtidos en los bajos fondos de las canchas del Harlem y del Bronx, los negros de acero iridiscente con su exacta capacidad de anotamiento. Rugen los espectadores en el anfiteatro, desatados feroces y crueles. A esto lo llaman tiempo muerto, pero está tremendamente vivo porque va a ser el tiempo de tu muerte. ¿Cómo esquivarás los altos minaretes de atlética pureza, los castillos, las torres, los satélites geodésicos que proclaman al cielo tu derrota? Habrás de desplegar tus alas de gigante y vencer a las leyes de la física: ¡Vuela! Just Do It.

5 de Abril

China: festival de Qingmin.

En la ciudad de Kaifeng hay un palacio vacío al que arriban las barcas de las velas fruncidas, vienen del horizonte, abstractas y lejanas, con su carga liviana de seda y crisantemos como a un embarcadero del paraíso. Fulge el palacio sobre las aguas entre las rocas y los evónimos del mediodía. El resplandor puro de la mañana lo alza y lo muda en un acantilado de belleza donde mueren las ondas de un río sin márgenes, poblado de ancestros y de lentas acacias. ¡Oh ciudad de los muertos, pérgolas y pagodas solitarios bajo una luna de papel pintado! Escalinatas y corredores se multiplican en mágicas linternas, confunden los pasos de los viajeros últimos por un pavimento de bruma sin retorno. Largo, largo el pasillo que conduce a las almas, el puente de mármol y parasoles, el ojo enarcado por el que fluye dócil, serena y pura, la vida toda. En la ciudad de Kaifeng.

21 de Diciembre

Solsticio de Invierno.

De sus amos hambrientas y olvidadas, investidas de sombra por la bruma, cual siluetas recortadas con tijeras de plomo, deambulan las bestias solitarias por la negra dehesa de diciembre. Aquí la encina crecía poderosa con el prestigio del roble americano y el agua cantarina de un arroyo igual que en una égloga manaba antes de que llegaran las tinieblas a propagar caducidad y podredumbre. Al mirar estos árboles raquíticos es imposible no abrazarlos con la insana piedad del viejo Nietzsche: tras el tronco rugoso y amputado se puede oír el crepitar mistérico del fuego azul de las vestales y el golpe de la gubia que hubiera sacado de la médula un niño Jesús o un retablo alzado. Pero llegaron los bárbaros sin ídolos, con abalorios y máscaras de oro, y violaron a Roma y Palestina y cayó la noche sobre el mundo. Cuando dejo al fin el bosquecillo de la niebla rural que me circunda surgen vestidos de druida los espectros de Dante y de Virgilio que me dicen adiós y para siempre.

31 de Diciembre

Último día.

Tomad si queréis de ella: es mi palabra y será desterrada por vosotros, y por todos los hombres, al cieno del olvido.

5 de Mayo

Se inventa la Coca-Cola.

Vírgenes de Atlanta, regaladme la espumosa ambrosía de antracita, vosotras, que bien pudierais administrar la copa a Júpiter mejor que el garzón de Ida, ofrecedme una crátera sin fondo para esta felicidad bituminosa, hecha de burbujas y de logotipos. Yo sé bien que en cada chispazo de vuestro néctar habita un agente camuflado de la CIA y que detrás del anhídrido carbónico, se ocultan mil secretas adicciones y el poder, dicen -¡insensatos!- de corroer las tuberías y devorar las entrañas de los niños o deponer incómodos gobiernos. Pero yo adoraré siempre las frescas mansedumbres de vuestras fuentes enlatadas, los elixires embotellados de eterna juventud que reponen mis exhaustas fuerzas, vuestros anuncios que dan la vida eterna a quien los mira. Desprecio la hidromiel de los vikingos y el zumo prensado de la uva que hace gritar a las bacantes y enloquece a los jinetes con corbata, prefiero la modesta dicha iridiscente del cuerno rojo donde arde vuestra alegría y desprecio hasta el agua de los ríos. Vírgenes de Atlanta, estoy rendido al torrente diario que deforma mi cuerpo de pobre capitalista envenenado, os he vendido el alma, a cambio, que no me falte nunca la fórmula secreta y, a ser posible, fría.

20 de Enero

Se crea la Casa de Contratación.

Cuadernas reventadas, jungla de aparejos sobre el río, álamos de Sevilla, aire alborotado de velas amuradas, celaje del Caribe, papagayos. Las campanas ebrias de Triana anuncian la arribada de la flota. ¿Dónde está la flor de la canela?

La Ciudad ha sucumbido a sus naufragios: en el lecho del río yace sumergida la madera putrefacta de los pontones, la de los dulces cristos poderosos y las núbiles marías de los arrabales, dioses de Babilonia todavía.

Sobrevuelo en mi coche diariamente el cauce que conduce al Nuevo Mundo, el puerto desolado que cobija las inmóviles gabarras oxidadas, las cabrias que no alzarán la caña de azúcar, los contenedores de amplio tonelaje sin un gramo de oro ultramarino. Diviso desde el puente las piraguas deportivas, la rutilante decadencia del plástico industrial, no canoas, ni indios emplumados. Hay paquebotes y turistas en lata, música enlatada de gitanos que pasaron a Indias en el 36...

A veces, cuando los faros halógenos alumbran el horizonte de este polígono fluvial destartalado, es posible vislumbrar, bajo la lluvia, la silueta de un lento galeón, henchido de tesoros, que los vientos alisios empujan a Sanlúcar, como una nube que dejara la Ciudad impregnada de grandeza.

(Entonces, sólo entonces, la Giralda rompe los sargazos y se alza otra vez como un mástil de luz imperial, como un rompimiento atlántico de gloria.)